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Desde su publicación en septiembre de 2023, esta entrada ha sido actualizada para reflejar cambios en la legislación relacionada con el desistimiento de contratos de arrendamiento. Además, se han añadido ejemplos prácticos y casos de éxito para ilustrar mejor los escenarios en los que los inquilinos pueden ejercer su derecho a desistir del contrato. Por último, se han incluido recomendaciones adicionales basadas en las últimas tendencias y prácticas legales en el ámbito del arrendamiento.
Desistir del contrato de arrendamiento ¿Qué dice la ley? En lo referido al contrato de arrendamiento nuestro ordenamiento jurídico prevé dos regulaciones legales. Por un lado, en lo relativo a los arrendamientos de carácter urbano y, por otro lado, respecto a arrendamientos rústicos.
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) viene a establecer lo siguiente en su artículo 11 lo siguiente:
El arrendatario podrá desistir del contrato de arrendamiento, una vez que hayan transcurrido al menos seis meses, siempre que se lo comunique al arrendador con una antelación mínima de treinta días. Las partes podrán pactar en el contrato que, para el caso de desistimiento, deba el arrendatario indemnizar al arrendador con una cantidad equivalente a una mensualidad de la renta en vigor por cada año del contrato que reste por cumplir. Los períodos de tiempo inferiores al año darán lugar a la parte proporcional de la indemnización.
¿Cuáles son los requisitos para desistir del contrato de arrendamiento?
Los requisitos para desistir del contrato son los siguientes:
- Plazo mínimo establecido:
El arrendatario podrá desistir del contrato de arrendamiento a partir de los 6 meses de la firma.
En caso de que desista antes de los seis meses, aunque diversos fallos condenan al inquilino a abonar los alquileres restantes hasta cubrir los 6 meses, se aplica otra figura jurídica que es el incumplimiento de contrato y no la rescisión. Excepto que se demuestre que el arrendador hubiese alquilado nuevamente la propiedad. - Especialidad en contratos anteriores al 6 de junio de 2013.
El arrendatario puede desistir del contrato en arrendamientos con una duración superior a 5 años y una vez transcurrido el plazo.
- Deber de comunicarlo fehacientemente
Debe comunicarlo al arrendador con una antelación mínima de 30 días. En caso de no preavisar, debe dar cumplimiento a la obligación abonando la renta correspondiente a esos días.
Existen ciertos supuestos en los que el arrendatario debe indemnizar al arrendador con una suma equivalente a un mes de renta por cada año del contrato que quede sin cumplir, o su parte proporcional.
Por otro lado, también existe el desistimiento sin indemnización: El arrendatario tiene derecho a desistir del contrato en cualquier momento, sin obligación de indemnizar, cuando exista incumplimiento de obligaciones por parte del arrendador, inhabitabilidad de la vivienda, no realización de reparaciones o incluso con perturbación por parte del arrendador del uso de la vivienda.
¿Qué sucede con los contratos de arrendamiento de carácter rústico?
Se consideran arrendamientos rústicos aquellos contratos sobre una o varias fincas para su explotación agrícola, ganadera o forestal.
Hay varias excepciones, por ejemplo, arrendamientos por un plazo inferior al año agrícola entre otros casos.
Este tipo de contrato tiene una duración mínima de cinco años. El desistimiento unilateral del arrendatario está previsto en art. 24 de la Ley de Arrendamientos Rústicos.
El plazo mínimo es la finalización del año agrícola, y el plazo de comunicación al arrendador es de un año de anticipación.
Por otra parte, la rescisión puede realizarse por incumplimiento de parte del arrendador de satisfacer los gastos de conservación y mejoras en los términos establecidos por los artículos 18, 19 y 20 de dicha ley.
No obstante, siempre es recomendable acudir a especialistas en este tipo de casos. Contacta con nosotros si buscas un abogado especialista.

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El contrato de arrendamiento, pieza fundamental en el ámbito de la vivienda y los bienes inmuebles, establece una relación contractual entre arrendador y arrendatario. Sin embargo, en ocasiones, pueden surgir circunstancias que motiven a una de las partes a desistir del contrato. El deseo de dar por finalizada la relación contractual, ya sea por necesidades personales, cambios en las circunstancias de vida o motivos diversos, plantea interrogantes legales y procedimentales que es necesario abordar con claridad.
Desistir del contrato de arrendamiento no es una cuestión trivial, ya que implica derechos y obligaciones para ambas partes. La legislación española, con sus distintas normativas, establece los criterios y requisitos que deben cumplirse para llevar a cabo este proceso de manera adecuada y legal. Desde la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) hasta las disposiciones específicas para los arrendamientos rústicos, se delinean los pasos a seguir y los derechos y deberes de arrendadores y arrendatarios en estas situaciones.
En este contexto, es esencial comprender los requisitos y condiciones que regulan el desistimiento del contrato de arrendamiento. Desde los plazos mínimos establecidos hasta las obligaciones de comunicación entre las partes, cada aspecto de este proceso merece atención y análisis detallado. Asimismo, es fundamental conocer las excepciones y casos especiales que pueden surgir, especialmente en el ámbito de los arrendamientos rústicos, donde las reglas pueden diferir ligeramente de las aplicadas a los arrendamientos urbanos.
Por ello, esta guía pretende proporcionar una visión completa y clara sobre el proceso de desistimiento del contrato de arrendamiento. Exploraremos los requisitos legales, las opciones disponibles para ambas partes, las excepciones previstas por la ley y las mejores prácticas para llevar a cabo este proceso de manera efectiva y conforme a la normativa vigente.
Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU)
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) es el marco legal principal que regula los contratos de arrendamiento de vivienda y locales en España. Promulgada con el objetivo de proteger los derechos tanto de arrendadores como de arrendatarios, la LAU establece las condiciones básicas que deben cumplirse en estos contratos, incluyendo disposiciones sobre duración, prórrogas, desistimiento y otros aspectos relevantes.
Uno de los puntos clave de la LAU es el artículo 11, que especifica las condiciones y requisitos para el desistimiento del contrato de arrendamiento por parte del arrendatario. Según este artículo, el arrendatario puede desistir del contrato una vez transcurridos al menos seis meses desde su firma, siempre que comunique su decisión al arrendador con una antelación mínima de treinta días. Además, la ley permite que las partes pacten en el contrato una indemnización en caso de desistimiento anticipado, que suele equivaler a una mensualidad de la renta por cada año que reste por cumplir del contrato.
Esta disposición de la LAU establece un equilibrio entre los intereses del arrendador, que busca una cierta estabilidad en la duración del contrato, y los del arrendatario, que puede necesitar flexibilidad para cambiar de vivienda o local en determinadas circunstancias. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas disposiciones son de carácter general y pueden ser modificadas por pactos específicos entre las partes en el contrato de arrendamiento.
Requisitos para desistir del contrato de arrendamiento urbano.
Desistir del contrato de arrendamiento urbano conlleva una serie de requisitos y condiciones establecidos por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) en España. Estos requisitos, diseñados para garantizar un equilibrio entre los derechos del arrendador y del arrendatario, deben ser cumplidos por ambas partes para que el desistimiento sea válido y legalmente efectivo.
Para desistir del contrato de arrendamiento urbano, el arrendatario debe tener en cuenta varios aspectos fundamentales:
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Plazo mínimo de duración: Según la LAU, el arrendatario puede desistir del contrato una vez transcurridos al menos seis meses desde su firma. Este plazo mínimo pretende proporcionar una cierta estabilidad en la relación arrendaticia y evitar desistimientos prematuros que puedan perjudicar al arrendador.
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Comunicación fehaciente al arrendador: El arrendatario debe comunicar su decisión de desistir del contrato al arrendador con una antelación mínima de treinta días. Esta comunicación debe ser realizada de forma fehaciente, preferiblemente por escrito y mediante un medio que permita tener constancia de su recepción, como el correo certificado.
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Posibilidad de pactar indemnización: La LAU permite que las partes pacten en el contrato una indemnización en caso de desistimiento anticipado por parte del arrendatario. Esta indemnización suele equivaler a una mensualidad de la renta por cada año que reste por cumplir del contrato. Es importante que este acuerdo quede claramente establecido en el contrato de arrendamiento para evitar futuras controversias.
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Excepciones al desistimiento: La LAU contempla ciertas excepciones en las que el arrendatario puede desistir del contrato sin necesidad de indemnizar al arrendador. Por ejemplo, si el arrendador incumple sus obligaciones contractuales, como la realización de reparaciones necesarias, o si la vivienda o local arrendado se vuelve inhabitable debido a causas imputables al arrendador.
Cumplir con estos requisitos es fundamental para llevar a cabo un desistimiento del contrato de arrendamiento urbano de manera legal y evitar posibles conflictos entre arrendador y arrendatario.
Contratos de Arrendamiento Rústico
Los contratos de arrendamiento rústico, regulados por la Ley de Arrendamientos Rústicos, se refieren a aquellos contratos destinados a la explotación agrícola, ganadera o forestal de una o varias fincas. A diferencia de los arrendamientos urbanos, estos contratos están diseñados para cubrir necesidades específicas relacionadas con actividades agrícolas y ganaderas, y por lo tanto, están sujetos a normativas distintas.
Entre las características principales de los contratos de arrendamiento rústico se encuentran:
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Duración mínima: Según la ley, estos contratos tienen una duración mínima de cinco años, lo que proporciona estabilidad tanto al arrendador como al arrendatario en el desarrollo de actividades agrícolas a largo plazo.
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Plazos de comunicación y rescisión: El arrendatario de una finca rústica tiene derecho a desistir del contrato al finalizar cada año agrícola, siempre y cuando comunique su decisión al arrendador con al menos un año de antelación. Además, la ley contempla la posibilidad de rescindir el contrato en caso de incumplimiento por parte del arrendador en lo referente a las obligaciones de conservación y mejoras de la finca.
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Excepciones y particularidades: Los contratos de arrendamiento rústico pueden presentar excepciones y particularidades en función de las características específicas de la finca y de la actividad agrícola o ganadera desarrollada en ella. Estas particularidades pueden incluir disposiciones específicas sobre el uso del suelo, el tipo de cultivos permitidos o la realización de mejoras en la finca.
En resumen, los contratos de arrendamiento rústico constituyen un marco legal específico para regular las relaciones entre propietarios y arrendatarios de fincas destinadas a actividades agrícolas y ganaderas. Es importante que ambas partes conozcan y cumplan con las disposiciones legales aplicables a este tipo de contratos para evitar posibles conflictos y garantizar una relación arrendaticia armoniosa y productiva.
Procedimiento para Desistir del Contrato
El desistimiento de un contrato de arrendamiento, ya sea urbano o rústico, requiere seguir un procedimiento específico establecido por la ley. A continuación, se detallan los pasos principales que deben seguirse para desistir de un contrato de arrendamiento:
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Comunicación al arrendador: El arrendatario que desee desistir del contrato debe comunicar su decisión al arrendador con una antelación mínima de treinta días. Esta comunicación debe realizarse por escrito y de forma fehaciente, es decir, mediante un medio que permita comprobar la recepción de la notificación por parte del arrendador, como el correo certificado con acuse de recibo.
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Plazo mínimo de permanencia: En el caso de los contratos de arrendamiento urbano, el arrendatario solo podrá desistir del contrato una vez transcurridos al menos seis meses desde su firma. Esta restricción no aplica en el caso de los contratos de arrendamiento rústico, donde el arrendatario puede desistir al finalizar cada año agrícola, previa comunicación al arrendador con un año de anticipación.
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Indemnización al arrendador: En algunos casos, el arrendatario puede estar obligado a indemnizar al arrendador por el desistimiento anticipado del contrato. Según lo establecido en la Ley de Arrendamientos Urbanos, esta indemnización puede consistir en el pago de una cantidad equivalente a una mensualidad de la renta por cada año del contrato que reste por cumplir. Sin embargo, esta indemnización no aplica si el desistimiento se produce debido a incumplimientos por parte del arrendador, como la falta de realización de reparaciones necesarias o la perturbación del uso de la vivienda.
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Registro del desistimiento: Una vez comunicado el desistimiento al arrendador y cumplidos los plazos y requisitos establecidos por la ley, el arrendatario debe asegurarse de documentar adecuadamente el proceso. Esto puede incluir el registro de la comunicación de desistimiento, el seguimiento de los pagos correspondientes y la recopilación de cualquier documentación relevante relacionada con el contrato de arrendamiento.
En conclusión, desistir de un contrato de arrendamiento implica seguir un procedimiento riguroso y cumplir con los plazos y requisitos establecidos por la ley. Es fundamental que tanto arrendadores como arrendatarios conozcan sus derechos y obligaciones en relación con el desistimiento de contratos de arrendamiento para evitar posibles conflictos y garantizar una terminación del contrato de manera adecuada y legalmente válida.
Casos Prácticos y Ejemplos
Para comprender mejor el proceso de desistimiento de un contrato de arrendamiento, es útil examinar algunos casos prácticos y ejemplos:
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Desistimiento por cambio de circunstancias: Juan, un arrendatario, ha alquilado un apartamento por un período de un año. Sin embargo, a los seis meses de firmado el contrato, recibe una oferta de trabajo en otra ciudad y decide mudarse. Juan notifica al arrendador su intención de desistir del contrato con treinta días de anticipación y abona la renta correspondiente a ese período. En este caso, Juan puede desistir del contrato sin tener que pagar una indemnización adicional al arrendador debido a un cambio de circunstancias imprevisto.
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Desistimiento por incumplimiento del arrendador: María, una arrendataria, ha experimentado problemas constantes con el arrendador, quien no ha realizado las reparaciones necesarias en la vivienda y ha perturbado su uso y disfrute. Tras intentar resolver la situación de manera amistosa sin éxito, María decide desistir del contrato de arrendamiento. Al comunicar su decisión al arrendador, María no está obligada a pagar ninguna indemnización debido al incumplimiento del arrendador.
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Desistimiento en contratos rústicos: Pedro, un agricultor, ha arrendado una finca para su explotación agrícola por un período de cinco años. Al finalizar el primer año agrícola, Pedro decide desistir del contrato debido a cambios en su negocio. Pedro notifica al arrendador su intención de desistir con un año de anticipación, como establece la ley de arrendamientos rústicos. Aunque Pedro no está obligado a pagar una indemnización, debe cumplir con los plazos y requisitos legales para el desistimiento.
Estos casos prácticos ilustran diferentes situaciones en las que un arrendatario puede desistir del contrato de arrendamiento y los factores que pueden influir en el proceso. Es importante tener en cuenta que cada caso puede presentar circunstancias únicas, por lo que se recomienda buscar asesoramiento legal específico en caso de dudas o situaciones complejas.
Implicaciones Legales y Jurisprudencia
Desistir de un contrato de arrendamiento conlleva diversas implicaciones legales y consideraciones jurisprudenciales que es fundamental tener en cuenta:
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Cumplimiento de requisitos legales: Es crucial asegurarse de cumplir con todos los requisitos legales establecidos en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) o la ley correspondiente a los arrendamientos rústicos. Esto incluye respetar los plazos de preaviso, comunicar fehacientemente la decisión de desistir y, en algunos casos, abonar una indemnización al arrendador.
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Interpretación de cláusulas contractuales: En ocasiones, los contratos de arrendamiento pueden contener cláusulas específicas relacionadas con el desistimiento, como la posibilidad de pactar indemnizaciones adicionales en caso de desistimiento anticipado. Es fundamental comprender y analizar estas cláusulas para determinar sus implicaciones legales.
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Jurisprudencia aplicable: La jurisprudencia relacionada con el desistimiento de contratos de arrendamiento puede proporcionar orientación sobre casos similares y decisiones judiciales previas. Analizar casos precedentes puede ayudar a anticipar posibles resultados y tomar decisiones informadas sobre el desistimiento del contrato.
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Protección de derechos: Tanto el arrendatario como el arrendador tienen derechos y obligaciones establecidos por la ley y el contrato de arrendamiento. Es fundamental proteger los derechos de ambas partes durante el proceso de desistimiento, evitando posibles conflictos y litigios innecesarios.
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Asesoramiento legal especializado: Ante la complejidad de las implicaciones legales y jurisprudenciales relacionadas con el desistimiento del contrato de arrendamiento, es recomendable buscar el asesoramiento de un abogado especializado en derecho inmobiliario. Un profesional legal puede ofrecer orientación personalizada y garantizar que se respeten todos los derechos y obligaciones de las partes involucradas.
Considerar estas implicaciones legales y jurisprudenciales es fundamental para tomar decisiones informadas y evitar posibles conflictos legales al desistir de un contrato de arrendamiento.
Recomendaciones y Consejos
Desistir de un contrato de arrendamiento puede ser un proceso delicado que requiere cuidado y atención a diversos aspectos legales y prácticos. Aquí algunas recomendaciones y consejos útiles:
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Conocer la legislación aplicable: Es fundamental familiarizarse con la legislación vigente en materia de arrendamientos urbanos o rústicos, según corresponda. Entender los derechos y obligaciones tanto del arrendatario como del arrendador ayudará a tomar decisiones informadas.
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Revisar el contrato: Antes de desistir del contrato, es importante revisar detenidamente los términos y condiciones establecidos en el contrato de arrendamiento. Prestar especial atención a cláusulas relacionadas con el desistimiento, indemnizaciones y plazos de preaviso.
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Comunicación formal: El desistimiento del contrato debe realizarse mediante una comunicación formal y fehaciente al arrendador. Asegurarse de seguir los procedimientos establecidos en el contrato y la legislación aplicable, incluyendo los plazos de preaviso.
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Buscar soluciones amistosas: En la medida de lo posible, es recomendable intentar llegar a un acuerdo amistoso con el arrendador para el desistimiento del contrato. Mantener una comunicación abierta y transparente puede facilitar la resolución de posibles conflictos.
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Asesoramiento legal: Ante cualquier duda o situación compleja, es aconsejable buscar el asesoramiento de un abogado especializado en derecho inmobiliario. Un profesional legal puede ofrecer orientación experta y proteger los intereses del arrendatario durante el proceso de desistimiento.
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Documentación y registro: Mantener un registro detallado de toda la correspondencia y documentación relacionada con el desistimiento del contrato. Esto incluye copias de las comunicaciones enviadas al arrendador, acuerdos alcanzados y cualquier otro documento relevante.
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Cumplir con las obligaciones: Hasta que se complete el proceso de desistimiento y se llegue a un acuerdo con el arrendador, es importante cumplir con todas las obligaciones establecidas en el contrato de arrendamiento, incluido el pago de las rentas correspondientes.
Seguir estas recomendaciones y consejos puede ayudar a garantizar un proceso de desistimiento del contrato de arrendamiento más fluido y sin contratiempos, protegiendo los derechos e intereses de todas las partes involucradas.
Preguntas Frecuentes sobre Desistir del Contrato de Arrendamiento
1. ¿Cuáles son los requisitos para desistir del contrato de arrendamiento urbano?
- Según la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), el arrendatario puede desistir del contrato una vez transcurridos al menos seis meses desde su firma. Debe comunicarlo al arrendador con al menos treinta días de antelación.
2. ¿Qué sucede si desisto del contrato antes de los seis meses?
- En caso de desistimiento antes de los seis meses, el arrendatario puede estar obligado a abonar los alquileres restantes hasta completar dicho periodo, a menos que demuestre que el arrendador ha vuelto a alquilar la propiedad.
3. ¿Existen excepciones para el desistimiento del contrato de arrendamiento rústico?
- Sí, los contratos de arrendamiento rústico tienen una duración mínima de cinco años. El desistimiento unilateral del arrendatario está previsto en el artículo 24 de la Ley de Arrendamientos Rústicos, pero está sujeto a ciertas condiciones y plazos específicos.
4. ¿Cómo debo comunicar el desistimiento del contrato al arrendador?
- El desistimiento del contrato debe realizarse mediante una comunicación formal y fehaciente al arrendador. Se recomienda hacerlo por escrito y enviarlo por medios que permitan comprobar la recepción, como burofax o correo certificado.
5. ¿Puedo desistir del contrato sin indemnización?
- Sí, el arrendatario tiene derecho a desistir del contrato en cualquier momento sin obligación de indemnizar al arrendador en ciertas circunstancias, como incumplimiento de obligaciones por parte del arrendador o inhabitabilidad de la vivienda.
6. ¿Qué debo hacer si tengo dudas o necesito asesoramiento legal?
- Si tienes dudas o necesitas asesoramiento legal sobre el desistimiento del contrato de arrendamiento, te recomendamos consultar a un abogado especializado en derecho inmobiliario. Un profesional legal podrá orientarte y ayudarte a proteger tus derechos e intereses.
Conclusiones
En conclusión, desistir del contrato de arrendamiento es un proceso regulado por la ley que implica ciertos requisitos y consideraciones importantes tanto para el arrendatario como para el arrendador. Es fundamental comprender los plazos mínimos de permanencia, las formas de comunicación adecuadas y las posibles implicaciones legales y financieras antes de tomar la decisión de desistir del contrato.
Para los arrendatarios, es crucial conocer sus derechos y obligaciones, así como las circunstancias en las que pueden desistir del contrato sin incurrir en indemnizaciones. Por otro lado, los arrendadores deben estar al tanto de los procedimientos legales a seguir en caso de recibir una notificación de desistimiento por parte del inquilino.
Además, es recomendable buscar asesoramiento legal en caso de dudas o situaciones particulares que puedan surgir durante el proceso de desistimiento. Un abogado especializado en derecho inmobiliario puede proporcionar orientación específica y garantizar que se respeten los derechos de ambas partes involucradas.
En última instancia, el desistimiento del contrato de arrendamiento debe abordarse con cuidado y responsabilidad para evitar conflictos y asegurar una terminación adecuada y justa del acuerdo de alquiler.
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